jueves, 14 de marzo de 2013

El deterioro del entorno urbano de la ciudad de La Vega


El deterioro del entorno urbano de la ciudad de La Vega



El deterioro del entorno urbano de la ciudad de La Vega
La modernización y el progreso colocan la tecnología y la economía sobre la cultura, y los imperativos de eficiencia y beneficio sobre el sentimiento y llevan directamente a la alienación; frase Charles Jencks, en su ´´La Resurrección y Muerte de los Nuevos Modernos´´., la teoría del Poder, de intervenir las ciudades, vendiendo los ´´ Nuevos´´ contra los ´´ viejos´´. Olvidándose que la imagen de una ciudad es, la acumulación de los viejos y los nuevo a través de la historia.
En su trabajo el Arquitecto Omar Rancier,´´ Saturno devorando sus hijos: La Perdida de la Imagen de La Vega´´ presentado en el Seminario La Vega y su Destino Histórico´´, auspiciado por el Ayuntamiento Municipal de La Concepción de La Vega, el 21 de septiembre de 1991. Que la ciudad de La Vega, va perdiendo aceleradamente su imagen. En un proceso de pérdida sustantiva
La imagen de una ciudad viene expresada a través de su forma. Íntimamente relacionada a la experiencia estética y vivencional. Cada persona posee su propia imagen de la ciudad donde vive, que se define en las secuencias de recorrido que hace desde la entrada de su casa hasta los lugares habituales de trabajo y de ocio.
Pero cada ciudad conserva una imagen memorable que las personas atesoran como un bien común. La Vega posee una imagen filtrada a través de las flores rojas de los flamboyanes. O en las tranquilas y respetuosas secuencias que conforman toda una gama tipológica de pequeñas residencias, edificios medianos, almacenes y edificios institucionales que hablan el respetuoso lenguaje de la escala. El Centro Histórico. (Que se esta perdiendo)
Uno de los aspectos que más desmerita la imagen de la ciudad de La Vega es la ausencia de una entrada definitiva. Esta ausencia desorienta al visitante casual, al percatarse como la ciudad se estrella contra la autopista Duarte, que se constituye en un borde intangible
La Vega, como todos los pueblos y ciudades del País ha perdido parte de su imagen urbana, y solamente después de sus pérdidas se ha dado cuenta del valor de la misma y ha tratado de mantener viva su memoria edificando fachadas evocadoras
Los edificios religiosos, los institucionales, los monumentos, las plazas, y los lugares de culto, son lo elementos primarios en la estructura del espacio urbano. Carmilo Sitté, en La Construcción de Ciudades según los principios artísticos 1889, Gordon Gullen, el Paisaje Urbano, 1971, Kelvin Linch, La Imagen de la ciudad de 1960, Aldo Rossi, en la Arquitectura de la Ciudad, 1966. Todos han valorizado las secuencias visuales como uno de los recursos más enriquecedores de la vivencia de la ciudad.
Las secuencias y los monumentos y plazas articulan el especio urbano y forman parte de un conjunto de la escala y de la integración al contexto
Definiendo el modelo de Quatremere de Quincy, una ciudad es un modelo dado por la repetición de un tipo. Rossi, por su parte afirma que la ciudad está constituida por su arquitectura, por lo que la arquitectura de La Vega es la que define su carácter de ciudad. Hay que detener cualquier intento de dar espacio a lo nuevo,, por el hecho de ser nuevo, ya que podemos perder el modelo de ciudad que representa La Vega
Una ciudad no sólo es un modelo especial sino,. Y sobre todo, un modelo de organización que representa las aspiraciones de un grupo social. La Vega ha sido una ciudad de un gran nivel intelectual y su arquitectura lo expresa. En tal sentido la comunidad vegana debe velar por que el modelo de espacio que ha conformado no se pierda en nombre de la modernidad.
La Vega, debe preservar su espacio urbano y saber dosificar la modernización de su centro Histórico. Se debe legislar sobre su preservación de sus modelos tradicionales, la comunidad debe dejar de oír su voz y como cada pueblo tiene el gobierno que se merece, así cada ciudad se da el especio que se merece
Es presumible que los primeros esfuerzos dirigidos a revalorizar el patrimonio monumental encuentren una amplia zona de resistencia dentro de la orbita de los intereses privados. Años de incuria oficial y un impulsivo afán de renovación que caracteriza a las naciones en proceso de desarrollo, constituyen a hacer cundir el menosprecio por todas las manifestaciones del pasado que no se ajustan al modelo ideal de un moderno estilo de vida.
Carentes de la suficiente formación cívica para juzgar el interés social como una expresión decentada del propio interés individual; incapaz de apreciar lo que más le conviene a la comunidad desde el lejano punto de observación del bien público, los habitantes de la población contagiada con la fiebre del progreso, no pueden medir las consecuencias de los actos de vandalismo urbanísticos que realizan alegremente con la indiferencia o complicidad de las autoridades

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